Balnearios: a medio camino entre la salud y el turismo


Los balnearios, esos complejos pensados para cuidar la salud y el descanso de sus clientes, son una interesante alternativa vacacional, también en otoño, que crece a un ritmo sostenido, que ha conseguido romper con la estacionalización y que tiene como asignatura pendiente atraer a turistas extranjeros a sus instalaciones.

Así lo explica en una entrevista con Efetur el presidente de la Asociación Nacional de Balnearios (ANBAL), Miguel Mirones, quien reconoce que, pese que todavía no hay datos concretos del balance del año, la tendencia parece que continuará con “un crecimiento de en torno al 5%”.

Balnearios, a la caza del turista extranjero

Desde esta asociación, constituida en 1871 y formada por 47 balnearios españoles, tienen claro que una de las prioridades principales para el corto plazo es aprovechar el “gran potencial” del sector -que registró en 2017 más de cuatro millones de pernoctaciones y 287 millones de euros en facturación- para captar turistas extranjeros, que en la actualidad solo representan el 2% de los clientes.

Y, asegura, es una asignatura pendiente provocada por dos motivos: primero, porque los “distintos recortes presupuestarios” han hecho que el proyecto de Spaincares -el clúster español dedicado al turismo de salud-, se haya lanzado “de forma inadecuada”, impidiendo promocionar nuestra marca en el extranjero.  El segundo, denuncia, por la falta de aplicación de la llamada Asistencia Sanitaria Transfronteriza, que garantiza el derecho de los ciudadanos europeos a percibir en cualquier destino de la UE los tratamientos incluidos en sus respectivos catálogos de la Seguridad Social.

Eso, dice, imposibilita que ciudadanos franceses, italianos y alemanes -“tres de nuestros principales mercados emisores”- disfruten de los balnearios españoles, pues ellos los tienen incluidos en su catálogo de la Seguridad Social. “Si se activase la Sanidad Transfronteriza, España podría ser receptor de estos turistas termales pero mientras alguien no se preocupe de que entre en vigor será difícil penetrar en esos tres mercados”, asevera.

Balneario de Archena. Foto: Cedida por Asociación Nacional de BalneariosBalneario de Archena. Foto: Cedida por Asociación Nacional de Balnearios

Cabe destacar, insiste, que España cuenta con una ventaja competitiva respecto a nuestros vecinos europeos en materia de turismo de salud. Y es que, según dice, se ha generado “un servicio complementario” que fusiona lo terapéutico con las experiencias de relax y bienestar. “El resultado: balnearios que ofrecen una propuesta integral y que despuntan frente a otros complejos europeos en los que solo priman los tratamientos terapéuticos”.

Respecto al comportamiento del mercado nacional, el experto asegura que “está mejorando sensiblemente”. Además, dice, se detectan dos “perfiles claros de cliente”: el conocedor de los beneficios de las aguas mineromedicinales, que buscan tratamientos de larga duración, que son repetidores y fieles; y un cliente de nueva incorporación, que combina tratamientos de más corta duración con experiencias de naturaleza, gastronomía o cultura.

Pero para seguir en esta senda de crecimiento, aclara, el sector ha tenido que enfrentarse a “un cierto confusionismo” entre la sociedad, debido a la irrupción de productos en el mercado que sin ser balnearios se estaban presentado como tal. “Hemos tenido que hacer un esfuerzo muy grande para desenmascarar situaciones de ese tipo y acabar con las malas praxis que generan una competencia desleal”, comenta.

Balneario de Cervantes -Ciudad Real-. Foto: Cedida por ANBAL

Balneario de Cervantes -Ciudad Real-. Foto: Cedida por ANBAL

Sea como sea, se trata de un sector con mucho potencial que atrae a un público con edades muy diversas -pero cada vez más jóvenes-, con una variada capacidad de gasto, y que con sus asistencia a los balnearios hacen de los espacios que los acogen “destinos turísticos en sí mismos”. “Los balnearios han impulsado rincones que, sin ellos, no tendrían ningún atractivo turístico per sé”, concluye.

Cinco balnearios para el otoño

Balneario de Lanjarón -Granada-

Arrancamos nuestro viaje termal en Granada, donde se levanta el Balneario de Lanjarón, entre los idílicos paisajes del Espacio Natural de Sierra Nevada y la Alpujarra. Ideal para relajarse, mimarse y revitalizarse, este espacio cuenta con seis manantiales de agua mineromedicinal y una amplia variedad de tratamientos termales con los que cuidar cuerpo y mente.

El complejo, ideal también para los amantes del esquí por su cercanía a las estaciones de Sierra Nevada, dispone de un hotel de 4 estrellas y de un restaurante ecológico en el que se sirven especialidades de la cocina mediterránea.

Termas Pallarés -Zaragoza-

En la localidad zaragozana de Alhama de Aragón están las Termas Pallarés, un histórico balneario que presume de contar con el “lago termal más grande de Europa”, según apuntan desde Anbal. Un escenario que, además, se encuentra rodeado de jardines, árboles centenarios, pistas deportivas y zonas de ocio para los más pequeños.

Entre los atractivos de este complejo también están las aguas mineromedicinales a 32 grados de temperatura que emanan de los manantiales de la zona. A eso, se suman los circuitos terapéuticos y tratamientos de bienestar, las distintas propuestas de alojamiento, la cafetería-restaurante con terraza y un antiguo casino con una variada carta de propuestas gastronómicas.

Balneario Termas Pallares, Zaragoza. Foto: EFETUR/Cedida por SpaincaresBalneario Termas Pallares, Zaragoza. Foto: EFETUR/Cedida por Spaincares

Balneario de Cervantes -Ciudad Real-

En Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real, proponemos una visita al Balneario de Cervantes, un espacio rodeado de jardines que ofrece desde el siglo XIX las bondades de sus aguas y arcillas entre sus visitantes.

Pero este espacio es mucho más que aguas mineromedicinales. Es un amplio abanico de tratamientos de salud, es circuitos terapéuticos y es un hotel en el que predomina su moderna arquitectura, protagonizada por los colores que regala el barro típico de esta comarca: el ocre y el amarillo.

Balneario de Archena -Murcia-

En la localidad de Archena (Murcia) se halla “uno de los balnearios más antiguos de España”, ya que se tiene constancia de que sus aguas termales eran utilizadas por la población íbera desde el siglo V a.C.

En el exterior del Balneario de Archena se puede disfrutar de un baño en la piscina de agua mineromedicinal, que registra una temperatura constante de 28 grados. La piscina, rodeada de jardines, está abrazada por una amplia zona de playa, vestuarios y un chiringuito.

A su alrededor también se ubica el snack-bar La Piscina, en el que se sirven tapas, ensaladas o platos combinados; y el Restaurante del Agua, que ofrece menús inspirados en la gastronomía murciana. El SPA de piscinas termales, los hoteles del balneario o los tratamientos terapéuticos completan el conjunto de los alicientes que ofrece este espacio.

Imagen del Balneario Puente Viesgo -Cantabria-. Foto: Cedida por ANBAL

Imagen del Balneario Puente Viesgo -Cantabria-. Foto: Cedida por ANBAL

Puente Viesgo -Cantabria-

Y terminamos en la localidad de Puente Viesgo, en el corazón de Cantabria, en pleno valle del río Pas, para descubrir el Balneario de Puente Viesgo. Este espacio ofrece a sus clientes amplios tratamientos terapéuticos que se nutren de las aguas mineromedicinales del manantial para trabajar problemas cardiovasculares, respiratorios, reumatológicos o psicosomáticos.

El complejo alberga el Gran Hotel Puente Viesgo, un conjunto hotelero de dos edificios comunicados por un corredor subterráneo; y el conocido como Templo del Agua, un espacio termolúdico que cuenta con una piscina dinámica, saunas, termas o baños de contraste. No falta tampoco El Jardin, un restaurante que acerca a sus comensales a las costumbres culinarias de Cantabria.

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