La isla china de Hainan aspira a convertirse en la nueva Tailandia

La también conocida como El Hawai de China, por su clima cálido y húmedo durante gran parte del año, sigue pasando desapercibida para el turismo internacional, ya que la falta de vuelos directos internacionales y el requisito de visados dificultan la llegada de extranjeros.

Aunque China no destaca por su turismo de sol y playa, Hainan -único territorio chino en zona tropical- es uno de los pocos rincones donde se puede disfrutar de costas paradisíacas que atraen, especialmente, a turistas rusos y nacionales que se refugian en estas playas tropicales durante el frío invierno.

Pese a que la pequeña isla todavía no sufre aglomeraciones de visitantes, no ha podido escapar de la fiebre de la construcción.

En el foco del turismo

Desde que en los últimos años las autoridades pusieran en marcha un plan para atraer inversiones y potenciar la isla como destino turístico internacional, las grúas han invadido el skyline de Haikou, la capital, donde se han construido numerosos hoteles de lujo y apartamentos, muchos de los cuales permanecen vacíos.

El objetivo es que más de 80 millones de turistas -incluidos 1,2 millones del extranjero- visiten la isla en 2020, con ingresos que superen los 100.000 millones de yuanes (unos 12.800 millones de euros) para entonces. En 2016, Hainan recibió 60,2 millones de visitantes.

“Hainan tiene buenas montañas, mar y comida. Nuestro medioambiente puede ser el mejor de China, incluso de todo el sudeste asiático”, explica a Efe el director de la Asociación de Hostelería y Restauración de la provincia de Hainan, Chen Heng.

Una mujer se cubre son un sombrero de paja cónicos de los campesinos, típicos también del cercano Vietnam, en una calle de Hainan, (China). Foto: EFE/ Jèssica Martorell

Una mujer se cubre son un sombrero de paja cónicos de los campesinos, típicos también del cercano Vietnam, en una calle de Hainan, (China). Foto: EFE/ Jèssica Martorell

Nada más poner un pie en la isla, el turista siente que aquí el tiempo fluye a un ritmo diferente que en otras partes del país, donde las aglomeraciones y el ajetreo marcan la vida diaria.

La isla todavía es el hogar de diferentes etnias, como la Li y Miao, con numerosos pueblos donde la vida discurre de forma tradicional. Así, los sombreros de paja cónicos de los campesinos -típicos también del cercano Vietnam- y los cocoteros abundan en las calles de la capital, una estampa diferente de cualquier otra provincia china.

Precisamente, las autoridades quieren potenciar la diversidad étnica de la isla para diferenciarse de otros destinos tropicales, así como su gastronomía tradicional, en la que abundan las frutas tropicales, el marisco y el pollo.

“En el turismo, la gastronomía (…) cada vez ocupa un lugar más importante”, asevera Chen. Por eso, las autoridades quieren potenciar su riqueza culinaria a nivel internacional.

Uno de los platos estrella es el pollo al estilo Wenchang, ciudad en el este de la isla famosa por albergar el más moderno de los centros espaciales chinos. Tradicionalmente, este pollo, alimentado de forma especial, se hierve y se corta en trozos para mantener su sabor original.

Puesto de comida en la isla de Hainan, China. Foto: EFE/ Jèssica Martorell

Puesto de comida en la isla de Hainan, China. Foto: EFE/ Jèssica Martorell

“El año pasado la gastronomía generó 26.500 millones de yuanes (unos 3.400 millones de euros) en Hainan, lo que representó más del 5 % del PIB de la isla. La gastronomía deja una impresión muy buena, profunda y bonita en los turistas”, detalla Chen.

Por eso, la fusión de la industria culinaria con la del entretenimiento es otra de las grandes apuestas para atraer visitantes.

Un ejemplo es el Mercado de los 1.000 Mariscos de Huochetou, un complejo ubicado en la capital que acoge un gigantesco zoco de marisco, restaurantes y un centro de atracciones al que cada día acuden 9.000 personas.

Las inversiones también han permitido favorecer la movilidad de los turistas en la isla, y en 2015 se completó una línea circular de trenes de alta velocidad por la línea costera que conecta las principales ciudades: Haikou y Sanya (esta última, su ciudad más turística).

Pese a que esta inversión está transformando la isla, a Hainan todavía le queda mucho trabajo por delante para hacerse un hueco entre los turistas internacionales, que siguen apostando por otros destinos más económicos como Tailandia, Vietnam o Filipinas.

Mientras, los elefantes tailandeses se cuelan en la decoración de algunos complejos hoteleros de la isla que intentan imitar con los pequeños detalles la esencia del sudeste asiático que más gusta a los extranjeros.

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